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Uno de los momentos cruciales en la vida de un deportista es la hora del retiro. Si bien es un tema de actualidad, porque todos los días hay deportistas que culminan su carrera, no es uno de los tema sobre el que abunde la bibliografía, en especial la de habla hispana.
Mientras dura la competencia, el deportista entrena distintas habilidades, físicas, tácticas y emocionales. Pero rara vez se toma en cuenta la preparación para el momento del retiro, pese a que todos saben, o deberían saberlo, que es un momento que llegará indefectiblemente. Y como nadie sabe de antemano cómo reaccionará el deportista una vez retirado, si se presentarán problemas o no, algunos prefieren considerar que el tema debe abordarse desde la psicología clínica, y no desde lo estrictamente deportológico. No es esta nuestra postura; el momento del retiro forma parte de la vida del deportista, quien no dejará de serlo porque concluya su etapa competitiva. Seguir leyendo

 
 

Tal como difundimos desde este espacio, se realizó la conferencia sobre Psicología Deportiva a cargo de los Licenciados Guillermo Ojea y Mariano Parisi, en la sede del Colegio San Nicolás de los Arroyos y organizada por la Sub Comisión de Rugby Infantil de la Unión de Rugby de Mar del Plata.

En la apertura de la misma, dirigida a entrenadores del Rugby infantil, Leonardo Lacobara – quien preside la Subcomisión – destacó la importancia de la capacitación en dirigentes, entrenadores, padres, árbitros y todos los involucrados en el desarrollo de los jugadores infantiles como elemento primordial para la retención de los niños en el deporte.

Para leer la nota completa, seguí este enlace:
http://www.deportemarplatense.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=4935&Itemid=38

 
 
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La modalidad “seven” en rugby requiere condiciones de juego distintas a la competencia con quince jugadores. Es una práctica de alta intensidad, con escaso tiempo de recuperación; hay una gran carga muscular; es fundamental la velocidad y la potencia de los jugadores; se juegan de tres a cuatro partidos por día; el descanso entre partidos va de una hora y media a tres horas; los partidos decisivos son al final del segundo día, etc, etc, etc.
Estas condiciones tan particulares hacen que los requerimientos físicos sean especiales para un jugador de seven. Por citar algunos ejemplos mencionaremos: la necesidad de una gran capacidad y potencia aeróbica y anaeróbica, de gran recuperación muscular, de mayor hidratación, de provisión de refrigeración corporal, de planificación nutricional previa al torneo y para ser aplicada durante el mismo.
Los entrenadores tienen en cuenta estos aspectos y diseñan mecanismos específicos para cubrir estos requerimientos. Además de trabajar con el preparador físico la condición muscular, aeróbica y anaeróbica de los jugadores en la etapa previa a un torneo, también prevén cómo llevarán a cabo la aclimatación de los jugadores si se realiza en otro clima y cuánto tiempo llevará la misma; organizan medios de recuperación entre partidos una vez que el torneo haya comenzado, como ser la aplicación de masajes musculares e hidroterapia para mejorar la recuperación muscular, la provisión de agua y carbohidratos para mejorar el rendimiento y la conservación de glucógeno; evalúan la conveniencia de utilizar masoterapia con hielo, inmersión de piernas en agua fría, duchas corporales frías o a temperatura ambiente, y coordinarán con el o la nutricionista del equipo técnico cómo será la ingesta de los jugadores inmediatamente después de cada partido y previo a otro y entre jornadas.
Las características del seven a side podría hacernos creer que sólo es una competencia que involucrará los físicos de los jugadores del equipo… pero no es tan así.
A medida que un torneo de seven avanza, los cambios en los organismos de los jugadores son muchos y tendrán una incidencia directa en varias de las funciones cerebrales que comandan la actividad del jugador. La acumulación progresiva de ácido láctico en el músculo traerá aparejado dolor o calambres; la agresión muscular microtraumática incidirá en la capacidad muscular general; la potencia muscular y la posibilidad de desarrollar velocidad también se verá afectada, a ello se sumará la merma de la disponibilidad de glucógeno muscular por la prolongada duración del torneo y por el poco tiempo de que se dispone para renovar los aportes nutritivos… En suma, el peor momento físico de los jugadores coincidirán con los partidos finales.
Debido a las características particulares del desarrollo del juego, el jugador de la versión seven de rugby tiene que reunir características psicológicas especiales. Pero, además, un torneo de seven presenta la particularidad de que las condiciones van empeorando a medida que se avanza en el mismo. Por lo tanto, no será suficiente con tener las características “estáticas” ideales para desarrollar un buen juego de seven, sino que también deberá profundizarse en el desarrollo de las características “dinámicas”, estas son, aquellas indispensables para seguir adelante a medida que el torneo avanza y el físico se va resintiendo.
Un jugador de rugby de seven debe tener un manejo de la atención y de la concentración superlativos. La merma en la cantidad de jugadores hace que cada jugador vea incrementada la necesidad de mantener la atención y la concentración en cada cosa que ocurre en el juego. La atención (James, 1890) es “la toma de posesión por parte de la mente, de manera clara y vívida, de uno entre varios objetos o serie de pensamientos simultáneamente posibles… Implica el retraimiento de algunas cosas para ocuparse efectivamente de otras”. En el deporte en general la atención es fundamental, pero en el seven en particular, la atención y la concentración son indispensables. Puede parecer simple, pero el proceso atencional es sumamente complejo. Para que tengan un panorama, podemos analizar el proceso de atención dividiéndolo en los siguientes aspectos (Fox, 2009): procesamiento de la información, sistemas de memoria, información de la medición, atención selectiva, capacidad de procesamiento de la información, estrechamiento atencional, estar en la zona, medición del foco atencional, etc. La buena noticia es que el control de la atención se entrena e incluso se puede aprender un estilo atencional determinado, se pueden evitar las interferencias, etc. Esto significa que el coordinador de un equipo debe tener en cuenta que a medida que el físico decae, resulta más importante que cada jugador pueda apoyarse en su fortaleza mental para seguir adelante.
“Cuando el cuerpo se encuentra en una situación extrema, y la mente está completamente centrada en eso, incluso sin tener conciencia de lo que hacemos podemos lograr lo más extraordinario” (Tolson, 2000, refiriéndose a Tiger Woods). Una vez que la destreza deportiva se ha logrado, lo que distinguirá a los jugadores y equipos superlativos será su capacidad de mantener los requerimientos mentales en un nivel que les permita sobrellevar la adversidad física que propone el seven a side. En las últimas etapas de un torneo de seven, la fortaleza mental será indispensable. No puede pensarse la ejecución de ningún deporte sin tener en cuenta los procesos mentales involucrados. La ejecución perfecta de las destrezas deportivas es posible si consideramos la interacción constante entre el cuerpo y la mente, ya que el cerebro y sus funciones no están aislados en el momento que se requiere el rendimiento físico máximo.
El cansancio físico puede llevar al jugador a iniciar un diálogo interno negativo que interfiere el rendimiento y lo haga cometer errores. Un jugador mentalmente entrenado tiene la capacidad de detener los pensamientos y de concentrarse en lo necesario en un momento específico. Si se practica y se desarrolla la capacidad de detener los pensamientos y desarrollar la concentración ANTES de un torneo, se podrá echar mano de estas habilidades cuando se necesiten, en especial, cuando las fuerzas físicas comienzan a mermar. Por eso, el entrenamiento de seven a side debe tener particularmente en cuenta la fortaleza mental de sus jugadores. Las habilidades psicológicas también son “entrenables” y “mejorables”. Hoy mencionamos la atención y la concentración. Pero no son los únicos mecanismos a tener en cuenta. En otras notas nos dedicaremos a distintos aspectos de esta modalidad tan intensa.
Lic. Inés Tornabene
Psicóloga

 
 
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El pasado 22 de abril se realizó en el Colegio San Nicolás de Los Arroyos, una conferencia taller sobre Psicología en el Deporte Infantil. La temática abordada fué Motivación y Autoconfianza y la Relación Padres-Entrenador. La misma estuvo a cargo de los licenciados Guillermo Ojea y Mariano Parisi y fue organizada por la Sub Comisión de Rugby Infantil de la Unión de Rugby de Mar del Plata.

Podés visitar la página de la Unión de Rugby de Mar del Plata en este enlace: http://www.unionrugbymdp.org/

 
 
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Está por dar comienzo uno de los torneos más importantes del país y la emoción ya se hace sentir. Por eso, nos pareció una buena oportunidad para hablar sobre un tema del que siempre se opina: la unión del grupo.
Cuando hablamos de la unión del grupo nos referimos a la cohesión del equipo. El término “cohesión” se refiere a la propiedad que tienen algunas cosas para reunirse y permanecer unidas; en Física, concretamente, la cohesión se refiere a la fuerza de atracción que mantiene unidos determinados elementos. Durante la década de 1950, en Estados Unidos, autores como Festinger, Schacter y otros, definieron la cohesión como “el campo total de fuerzas que actúa sobre los miembros de un grupo para que permanezcan en él”. Esta definición fue evolucionando con el paso del tiempo y seguramente hay todavía mucho por investigar y por decir al respecto. En especial cuando analizamos nuestro rugby local. Seguir leyendo

 
 
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Raramente encuentro la oportunidad de reunir en un mismo tema áreas tan dispares como la Psicología, el Derecho y la Protección de Datos Personales. Trabajo en las tres y en la nota de hoy puedo articularlas en un tema tan esencial como la atención psicológica del deportista, sea un jugador de rugby o de otro deporte. Y creo que les va a interesar tanto a los deportistas como a los colegas psicólogos que se sientan atraídos por esta apasionante rama de la Psicología.
La asistencia psicológica en general, y en el deporte en particular, aún se encuentra demasiado impregnada del componente psicopatológico cómo único objetivo. Muchos deportistas son reacios a realizar una consulta fundamentalmente porque no quieren que se sepa que consultan, por temor a que los señalen, o simplemente porque les da vergüenza decir que tienen que ir al psicólogo. Las consultas por las cuales un deportista puede llegar a nuestro consultorio no siempre tendrán que estar vinculadas con cuestiones psicopatológicas, con enfermedades. Temas relacionados con el control de la ansiedad, del stress, de las presiones externas e internas, de la motivación, de cómo alcanzar las metas, de cómo fortalecerse mentalmente, de cómo aprender a relajarse, son temas de todos los días, y la lista sigue y es realmente muy extensa, y ninguno de estos temas siquiera roza el aspecto psicopatológico. Seguir leyendo

 
 
Al igual que en otros momentos de la vida, el deportista mantiene un verdadero diálogo interno durante la práctica y también en el momento de la competencia. Este diálogo, lo que el deportista se dice a sí mismo con palabras internas, puede ser negativo o positivo. ¿Se puede utilizar el diálogo interno como una verdadera intervención destinada a mejorar el rendimiento? Leer más
 
 
Uno de los intereses de la Psicología del Deporte es la influencia que tiene la práctica de deportes en el desarrollo integral de los niños. El rugby, como deporte de equipo y que se puede practicar desde una edad muy temprana, tiene características particulares que merecen ser analizadas con detenimiento. Leer más